José de la Luz y Caballero Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo ashiningworld@cox.net
Mentor de varias generaciones con arraigados sentimientos patrióticos Nació en la Ciudad de La Habana el 11 de julio de 1800. Hijo de don Antonio José María de la Luz Poveda, -Teniente Coronel y Regidor del Ayuntamiento de La Habana- y de Doña Manuela Teresa Caballero y González de la Torre. En 1807, después de la muerte de su padre, ingresa en el Colegio Seminario San Carlos, de La Habana. Recibe clases de Félix Varela y Morales así como de su tío el presbítero José Agustín Caballero. Precisamente es en ese tiempo y de sus estudios de las doctrinas de aquellos excelentes maestros, es que profundiza con el espíritu científico renovador del siglo XVIII europeo. Se adhiere a las luchas de Varela y de Caballero. Además se vincula a los esfuerzos culturales, científicos y cívicos del Obispo Espada. En 1837 visitó numerosas ciudades del extranjero, conociendo a destacados científicos e intelectuales. En 1841 ingresa como socio de la Academia de Buenas Letras de Barcelona. En 1844 se vio envuelto judicialmente -junto con otros cubanos- por criticar públicamente la trata de esclavos y la represión que llevó a cabo el gobierno colonial en la isla, en la conocida conspiración La Escalera. Fue acusado de soliviantar a los negros, ayudando al ex-cónsul británico David Turnbull, quien era un reconocido abolicionista. Llevado Luz y Caballero a juicio, finalmente fue absuelto, debido a lo poco sólidas que eran las pruebas presentadas en su contra. En marzo de 1848 funda el Colegio El Salvador en la Calzada del Cerro, en aquella época barrio de la aristocracia habanera. El Salvador llega a ser uno de los mas importantes, y a pesar de las disposiciones gubernamentales de suprimir toda influencia política en la educación de la isla, en las aulas de El Salvador se comentaba el deseo de independizar a Cuba de España. Fue una de las más notables figuras de las raíces pedagógicas. Reformador de la enseñanza, no se limitó a la primaria, sino que lo extendió a la secundaria y, sobre todo a la superior, completando la reforma iniciada por su tío el presbítero José Agustín Caballero y por el Padre Félix Varela, de cuyas figuras fue uno de sus más brillantes discípulos. En la Ciudad de La Habana, a las 7 de la mañana del 22 de junio de 1862 dejaba de existir uno de los mas importantes cubanos del siglo XIX. Aquel que soñó y trabajó por una patria con virtudes y conciencia propias. El sepelio fue extraordinario. El entierro impresionante: cientos de carruajes acompañaron sus restos. Tras el féretro marchaban miles de personas niños, hombres y mujeres de todos los colores y de todas las clases culturales. Junio 2011 ashiningworld@cox.net Haz click para recibir NostalgiasDeCuba |